jueves, 5 de febrero de 2009

Nunca será mía




Nunca será mía.

Día tras día la intuyo entre la gente

y mis ojos se embelesan si la encuentran.

Entro en un mundo de ensueño,

donde mi mente fantasea a un ritmo

donde se paladean los detalles,

cada gesto, cada olor, cada húmedo deseo,

mientras esbozo una amarga sonrisa,

y es que

nunca será mía.


Sé que es ella la mujer que necesito,

sé que es ella mi Otra Parte,

luego yo debo ser la suya,

tengo que ser la suya.

Pero la realidad es caprichosa,

y me coloca este pesado yugo

que aboga por resignarme, pues

nunca será mía.


¿Cómo no dejar de luchar,

cuando veo que el mayor

y más intenso de mis sueños

roza y juega con la yema de

mis dedos, y cuando trato de

atraparlo se desliza cruelmente

entre ellos y se me derrama?
Nunca será mía.


En silencio la llevaré conmigo,

como la piedra que descansa

en el fondo del estanque,

que aunque no debiera estar ahí

ya forma parte de él,

como ya ella forma parte de mí.


Fran Romero – Enero/2009


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