¿Por qué te hemos perdido?
Tú que encabezaste
las grandes proezas del pasado
y teñiste de justicia y equidad
la plata de tus manos.
Tú que hubiste sido
corazón de antiguos caballeros
y hasta del mismo plebeyo,
renunciable ni por lo ya vivido.
¿Por qué te hemos perdido?
La férrea sensación
de las palabras al bañarte.
La guerra ya ganada
contigo por espada.
Míranos hoy, envainando
todo tu esplendor, riendo
al darte valor, ¿por qué?
¿Por qué hemos apartado
de nuestra vida el honor?
Fran Romero Febrero/2009
No hay comentarios:
Publicar un comentario